Dos bajo cero

Ese cielo estrellado,

de los que quitan el aliento,

fue la razón por la que salí.

Según me alejaba,

las sombras desaparecían.

Mi cuerpo se difuminaba,

desapareciendo

en la oscuridad.

El silencio abrumador y

el frío me inundaban por dentro.

Escapar de una realidad,

aparecer en otra.

El hielo cubría el campo

con un manto blanco,

el Sol lo haría desaparecer lentamente

de amanecido.

Mi respiración dibujaba en el aire,

como cuando una vela se apaga.

Mis pisadas sobre la tierra húmeda,

el único sonido

aquella noche de Luna Nueva.

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